Detrás de todas las cosas

Cuando era chico pregunté una vez -¿qué hay detrás de ése paisaje, detrás de ésas montañas qué hay?- pero los hombres sabios me contestaron que era mejor no preguntarse qué había más allá. Sin embargo pude mantener la intriga en el tiempo mientras buscaba también mis propias conclusiones.

Un día, pasados algunos años, decidí averiguar por mis propios medios qué había detrás de todo, más allá. Emprendí la andanza con cautela pero con intrepidez a pesar de todos los consejos y los pronósticos, a pesar de las risas y las burlas. Tomé lo que me pareció necesario para realizar la travesía, me despedí de todos y me lancé a andar.

Había un sólo camino por el cual cruzar y llegar al otro lado. No había más. Pregunté a un viejo sabio dónde se encontraba ese camino que me llevaría al otro lado. Él me contestó profundamente –Se dónde es. No vallas. Porque aquél camino no tiene final y los que quisieron cruzarlo no pudieron regresar jamás. Todos quedaron en el camino sin saber si estuvieron lejos o cerca de llegar al otro lado-

A pesar de todo aún tenía esperanzas de llegar, de descubrir qué había detrás de todas las cosas. Entonces le pregunté indignado al viejo -¿cómo es posible que el camino no tenga final pero que sí exista el otro lado?- Él me respondió como si me dijera algo muy simple de entender -más allá, detrás de todo existe un lugar que es inalcanzable para nosotros. Hay un camino por el cual llegar a ese otro lado pero no es para que alcancemos lo que está detrás de todas las cosas sino solamente para que sepamos que aquél lugar existe-

Entonces no pude soportarlo –¡No puede ser, me resisto a creerlo!- le dije, y el viejo comprendió el fuego que había en mis ojos y me enseñó el camino diciéndome –Ahí está, nadie va a detenerte-

Desesperado corrí los primeros metros y anduve sin cesar por el camino con la vista fija en el otro lado puesta detrás de todas las cosas. Las horas pasaban y llegaron los días, y tuve sed y hambre pero no iba a rendirme por nada, no iba a detenerme. Más adelante en el tiempo y en el espacio, cuando el cansancio ya era insoportable comenzaron a aparecer los primeros cadáveres de los caídos que intentaron llegar al otro lado, pronto todo era sólo huesos y polvo.

 

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Detrás de todas las cosas por Sebastián Colotto se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

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