El trámite más difícil

Hoy salí en la bicicleta al banco para cobrar. Cuando llegué saqué un número, me había tocado el 181 y recién iban por el 18. En una de esas metí la mano en la campera y me di cuenta que me había olvidado los documentos. “Bueno, no hay problema, recién van por el 18” pensé. Así que volví a mi casa y tomé los documentos. Al salir me saqué la campera, porque pensé que ya no me iba a hacer falta. Cuando llegué al banco me di cuenta que me había olvidado los documentos dentro de la campera. Iban por el 44, así que volví. Llegué a casa y me saqué la ropa para cambiarme, porque estaba todo transpirado. Entonces tomé los documentos y salí otra vez, pero cuando llegué me di cuenta que estaba desnudo. Iban por el 88, todavía tenía tiempo así que volví a casa. Cuando llegué, lo primero que hice fue poner los documentos en el bolsillo del pantalón. Nuevamente en el banco, me di cuenta que me había olvidado el cuerpo. Iban por el 131. Volví a casa y me fijé cuidadosamente cada paso: tomé los documentos, los puse dentro de la campera, la campera dentro del cuerpo, no, el cuerpo dentro de la campera. Subí a la bicicleta, y cuando me convencí que todo estaba en orden salí. Iban por el 178. Esperé mi turno y cuando me tocó, el cajero me dijo “señor, hoy cobran los terminados en dos y tres, el suyo termina en cuatro; vuelva mañana”.


Licencia Creative Commons
“El trámite más difícil”, por Sebastián Colotto se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

.